Alex Atala está considerado como el Ferran Adriá sudamericano por su capacidad de innovar a la hora de elaborar sus platos. Su cocina combina sabores exóticos y un alto nivel de creatividad en Brasil; un país que, aunque sin demasiada historia gastronómica, está comenzando a destacar por su alta cocina con este aclamado 'chef' a la cabeza. Fue el primer latinoamericano invitado a dar clases en Le Cordon Bleu de París; además, ha viajado varias veces por las tierras del Amazonas, donde ha adquirido un gran conocimiento de ingredientes; un conocimiento que le ha llevado a conseguir una enorme sabiduría a la hora de mezclarlos con otros muchos productos del país carioca. Una acertada fusión que ha obtenido el beneplácito de los cosmopolitas habitantes de una ciudad como São Paulo. No sólo eso, también ha logrado adaptarse a las preferencias culinarias de sus hijos y amigos, ya que suele organizar cenas en su casa para demostrar su buen hacer profesional. Disc-jockey, pintor y trotamundos convertido en cocinero por accidente, Alex Atala es un enamorado de su trabajo y de su país. A los 17 años se empeñó en vivir en Europa, y para ello tuvo que trabajar en Bruselas pintando casas y apuntándose a un curso de cocina para que su visado de turista no caducase. Esta anécdota fue lo que lanzaría a este jefe de cocina a adentrarse en el universo culinario y a convertirse en un respetado chef